La deforestación es un problema grave. En el Chaco Occidental las superficies desmontadas con autorización gubernamental oscilan entre 100.000 y 300.000 hectáreas por año. La idea de un país con recursos inagotable comienza a ser un mito, si no se cuida el suelo se desmorona el resto...el “granero del mundo” también tiene capacidad limitada.

La deforestación está relacionada con el cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la necesidad del manejo sustentable de los recursos naturales. Los vínculos entre estos aspectos y los socio-económicos son cruciales, pues implican un desequilibrio entre el sistema de recursos naturales disponibles y el sistema socio-económico que los explota.

En la República Argentina, las zonas áridas, semiáridas, y subhúmedas secas representan el 75% de la superficie total del país. La sequía, expresa una situación meteorológica prolongada, caracterizada por la falta de lluvias en un territorio, donde las precipitaciones son normales en cantidad y oportunidad.

Como fenómeno meteorológico natural, recurrente y de difícil predicción, la sequía supone ausencia prolongada o déficit acusado de precipitación, implica variaciones de magnitud en el balance precipitación-evapotranspiración y constituye un componente muy importante de la desertificación. El término aridez es empleado, en cambio, para señalar un estado habitual de déficit hídrico que implica períodos persistentes de sequía (varios años consecutivos) con déficit en el balance de agua. Expresa precipitaciones insuficientes para mantener una adecuada cobertura vegetal y un balance humedad-evapotranspiración negativo todo el año. Debe comprenderse que la aridez (fenómeno estructural climático), difiere de la sequía (fenómeno coyuntural); mientras esta última se manifiesta en el tiempo (períodos secos), la aridez constituye un fenómeno espacial representado en las regiones áridas. El término desierto, se reserva para identificar un paisaje denudado a causa de la sequía y la aridez.

desertificacion.jpg
Desertificación


la-desertificacion.jpg
Desertificación


Las provincias más comprometidas por el proceso de desertificación, y en las cuales se deberían priorizar las medidas de atenuación y/o control, son en orden prioritario: Santa Cruz, Neuquén, Chubut y Río Negro. En ese tipo de ambientes de nuestro país la actividad humana más extendida es la ganadería extensiva sobre pastizales naturales. El aumento de las condiciones de aridez y el desbalance de nutrientes llevaría a una disminución de la fertilidad de los suelos, provocaría una menor productividad de los pastizales y, en consecuencia, una menor producción ganadera. Por lo tanto las regiones más afectadas serían las semiáridas en las que el cambio climático aumente las condiciones de aridez.